El IVTM es un impuesto directo que grava la titularidad de los vehículos que son aptos para circular por las vías públicas. Están obligados al pago de este impuesto quienes figuren en el permiso de circulación. Por lo tanto, si eres el titular de un automóvil, estás obligado a abonar el impuesto anualmente.
El impuesto se aplica a una amplia gama de vehículos: turismos, motocicletas, camiones, autobuses, tractores y vehículos especiales. No obstante, es importante tener en cuenta que existen excepciones y bonificaciones que pueden aplicarse en función de las características del vehículo o del propietario. Por ejemplo, los vehículos históricos o aquellos con más de 25 años pueden estar exentos o recibir una bonificación en el impuesto, siempre y cuando estén matriculados como históricos en la Jefatura Provincial de Tráfico.
El IVTM es independiente de otros impuestos relacionados con la circulación y propiedad de vehículos, como el Impuesto de Matriculación o el Impuesto sobre Hidrocarburos. El hecho de que no uses el vehículo no exime del pago de este impuesto, ya que se grava la titularidad y no la utilización del mismo.
Se trata, pues, de una de las obligaciones que conlleva ser titular de un automóvil, como lo es contar con un seguro de coche, aunque, en este último caso, existen diferentes coberturas que te ofrecen diversas formas de protección ante posibles imprevistos o incidentes.