El fuerte repunte post-COVID-19, el exceso de liquidez y la continua agitación de la cadena de suministro han provocado que la inflación interanual se desboque.
Los precios de las materias primas se han disparado debido a la invasión rusa de Ucrania y la respuesta internacional. Los mercados financieros se han visto perjudicados por las ventas masivas tanto de acciones como de bonos. La confianza y el gasto del consumidor se han debilitado, y las empresas han visto los efectos en sus ingresos y beneficios. ¿Se puede invertir en un clima tan adverso, teniendo en cuenta que ahora se empieza a hablar de posible crisis económica?
Los principales bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos, han intensificado sus esfuerzos para ayudar a diseñar un “aterrizaje suave” económico que enfríe la inflación sin congelar el crecimiento, siendo plenamente conscientes de que la mayor parte de los ciclos de endurecimiento de la Reserva Federal culminaron en recesión. La situación es la que es y el ahorrador tiene cada vez más dudas.
A esto, hay que unirle el fenómeno conocido como la desglobalización. El comercio internacional como parte del PIB lleva disminuyendo desde la crisis financiera mundial de 2007-2009, y la guerra comercial entre China y Estados Unidos y el Brexit han acelerado la tendencia.
Recientemente, la perturbación de la cadena de suministro causada por la COVID-19 ha empeorado la situación, particularmente en China, donde las estrictas medidas de confinamiento han frenado no solo la propagación del coronavirus, sino también el crecimiento económico.
Por las experiencias de los últimos dos años, la COVID-19 no solo perjudica al PIB: los consiguientes trastornos en la producción también pueden exacerbar la inflación. La invasión de Ucrania ha intensificado esta problemática, y muchas empresas cuestionan ahora la fiabilidad de las ventas y la producción en el extranjero, optando por la “localización” en lugar de por la deslocalización.
¿Qué deben hacer los inversores ante este panorama? Los expertos de Allianz Global Investors aseguran que hay ampliar el conjunto de herramientas de inversión disponibles para el inversor y encontrar nuevas formas de posicionar las carteras para hacer frente a este contexto. Basta con ver algunas ideas que pueden aportar valor y evitar ese ruido de corto plazo.